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miércoles, 7 de septiembre de 2016

La ira, una emoción que podemos gestionar.




La ira es una emoción natural, tanto que todos los seres humanos sentimos ira, es normal e inevitable, sin embargo parece que nuestra etapa más brillante es también las más oscura y así, sin aviso previo mi dulce adolescente que ríe de todo y bromea todo el día, de pronto se transforma, haciéndome recordar a Kathy K-boom ¿No les pasa?




La emoción de ira se manifiesta de diferentes maneras: enfado, furia, mal humor, irritabilidad y produce distintas reacciones en nuestro entorno, pero son muchísimo menos visible las razones por las cuales sentimos ira.
Cuando reaccionamos de manera explosiva a la ira, solemos actuar de manera agresiva: gritos, portazos, movimientos violentos y es ante estas expresiones en las que se me hace difícil contener a todos mis peques a la vez y es que un arranque de ira de la mayor, produce eco en la mediana y dejan ambas alterado al más pequeño que comienza a afirmarse en su etapa de "a los dos años grito mucho" ¿ya se imaginan en lo que se convierte una discusión de hermanas?…
Por eso mi secreto para mantener la relativa y tan amada paz en hogar, es abrazar a mis hijas, si justo en ese momento, justo cuando estan furiosas las abrazo, les doy cariño, les hablo suave y las ayudo a explicarse a sí mismas cual fue la parte que les molesto y a expresar eso... Claro es infinitamente más fácil con una adolescente y ina niña de nueve años que ya hablan y a las que les contuve todas sus rabietas infantiles, pero allí empezó todo, fueron esas primeras pataletas las que nos enseñaron a entendernos, a buscar nuestros ritmos y es porque estuve en esos momentos que puedo ahora abrazarlas, cuando más enfadadas están, sin correr el riesgo de un rechazo y es que desde pequeños aprendimos a calmar nuestro humor en el pecho de mamá, escuchando su voz y sus latidos ¿cierto que así calmabas a tu bebé?


Es cierto que la expresión libre de la ira es beneficiosa en muchos sentidos, siempre se nos ha dicho que dar rienda suelta a la ira tiene beneficios para la salud y también se ha transmitido la creencia de que liberar explosivamente la ira es positivo porque impide la acumulación de malestar y evita explosiones mayores, por esto es que muchas personas creen que sus explosiones de ira previenen "explosiones mayores" en el futuro y que estas pequeñas muestras son las que los salvan de asesinar al jefe o entrarle a guantazos a todo el mundo, porque así, a través de pequeñas explosiones liberan el malestar y se permiten recuperar un estado tranquilo que a la vez les asegura "tener menos ira después", algo así como los temblores o seísmos.
Pero imaginemos un volcán y su erupción ¿será menos la cantidad de lava si la expulsa lentamente a través del tiempo? ¿O en verdad la cantidad es la misma sólo que en dosis constantes?
Estas creencias se han asimilado fácilmente porque tras una explosión de ira (por ejemplo, gritar a alguien que nos ha ofendido, o regañar a quien nos molesta) sentimos alivio y esto, a corto plazo, nos produce bienestar, llevemos esto al terreno de nuestros hijos, pensemos ¿Qué cosas hacen que nos enfademos? ¿Cómo reaccionamos ante eso? Ahora mira a tu hijo pequeño,de dos años, esa edad de cambios gritos y pataletas y dime ¿puede ese pequeño expresar lo que le molesta? ¿le has enseñado con el ejemplo a calmarse y pensar o por el contrario gritas y explotas cada vez que te gana la ira? Mira ahora a tu adolescente dime ¿está actuando como tú? ¿le gritas para que te entienda?¿te grita para que le entiendas?...



Sin embargo la sensación de alivio inmediato y la sensación transitoria de bienestar que nos proveen las explosiones de ira son precisamente los factores que incrementan las probabilidades de volver a explotar violentamente. ¿Has notado como gritarle a tu pequeño evitó que le golpearas?  Bueno pues ahora gritas constantemente y eso es violencia y mal trato, aunque se vea como "un mal menor"
La explosión de ira, debido a la sensación de alivio inmediato que tiene asociada, refuerza y fortalece las reacciones explosivas de ira, así que permitirnos explosiones de ira tiene el peligro de que esta manera de reaccionar se refuerce, se repita y a base de repetirse, acabe instalándose en nuestro comportamiento y se convierta en nuestra forma de actuar cada vez que nos encontremos en situaciones que percibimos como peligrosas, sea un peligro real o interpretado.

Volvamos a detenernos aquí ¿que nos hace sentir en peligro frente a nuestros hijos? Porque se justifica una explosión de ira frente a un niño de tres años, cinco, doce, dieciséis... ¿que peligro representa mi hijo para mi subconsciente que me hace explotar en ira? Seguro que no encontramos una respuesta a eso, entonces ¿Por qué descargamos la ira en ellos? ¿De dónde viene ese sentimiento?¿Qué miedo dispara la emoción de la ira?

Y así como muestro cerebro ha interpretado una situación como peligrosa nos empuja a nuestro "automático" emocional, ese que sólo sabe de dos opciones o reacciones huir, lo que en una discusión sería el equivalente a guardar silencio y pensar o la que en este caso utilizamos que es la autodefensa, por lo cual, muchas veces, se utiliza el ataque.
Sin embargo, la mayor parte de las experiencias que nos generan ira en la interacción con otras personas no se resuelven con el ataque agresivo a la otra persona, menos aún cuando se trata de nuestros hijos, hermanos, padres u otros familiares o personas cercanas. 
De ahí, la importancia de aprender a gestionar positivamente esta emoción para poder enfrentarnos a las adversidades de manera no-violenta y no sentir por eso que estamos siendo pasados a llevar, ignorados o menos preciados, porque son esas emociones las que generalmente disparan nuestra ira parental y la ira infanto-juvenil.

Si bien es cierto que debemos fomentar la expresión de las emociones en el momento que las estamos sintiendo, también es cierto que debemos velar porque la expresión de estas sea a través de la palabra de la transmisión de lo que sentimos, sin dejarnos superar por ellas.
Es fundamental tomar conciencia del peligro de las explosiones de ira como potenciadoras de futuras explosiones cada vez mas normalizadas y por ende justificadas desde la negación del hecho "no estoy gritando, sólo hablo alto" "no soy violento sólo me ofusco", esto
como primer paso para adquirir la capacidad de gestionar positivamente la ira, al menos la nuestra que es el espejo en la que nuestros se miran.

Así que la próxima vez que sientas que vas a explotar para, respira e identifica ¿que sentimiento está despertando tu irá?  Gestiona ese sentimiento y maneja tu emoción y haz exactamente lo mismo con las pataletas de tus hijos a los dos, a los siete, a los nueve, a los trece, a los dieciséis años.... Porque tengan la edad que tengan están sintiendo algo que no pueden gestionar y te necesitan, necesitan que nuevamente los acunes en tu regazo, necesitan respirar en mamá y sentir que el mundo es seguro, que ahí estamos y que si explotan los ayudaremos a armarse una y otra y otra vez hasta que ya no exploten sino que se construyan cada vez...





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