viernes, 17 de junio de 2016

Ejercicios de vida práctica al estilo Montessori

En la educación Montessori se proponen ejercicios tanto individuales como colectivos que desarrollan la capacidad perceptiva del niño, la coordinación del cuerpo y en definitiva su independencia y autonomía.
Existe una enorme cantidad de actividades que cumplen este rol, en todas ellas se emplean materiales específicos. Esta vez quiero hablarles de los llamados “ejercicios para la vida práctica” que enseñan al niño a cuidar de sí mismo (vestirse, peinarse...) y del ambiente que le rodea, a través de  habilidades prácticas (coser, lavar, regar las plantas, planchar, barrer, son algunos ejemplos). En definitiva, lo que se pretende con estas actividades para la vida práctica es que el niño se prepare para la vida.
Dentro de los ejercicios de vida práctica, podemos distinguir dos grupos fundamentales:

-Los que se enfocan en el Cuidado del ambiente.
De manera cotidiana aquí se pueden trabajar una gran variedad de acciones como transportar una silla, un taburete, una mesa; colocar prendas de vestir en un perchero, trapos en clavos; abrir y cerrar puertas y ventanas, cajones, candados, etc; doblar servilletas, ropa de cama, toallas, etc; verter agua, arroz, arena; lavar y secar una mesa, silla, plato, vaso, taza, suelo, cristal; planchar pañuelos, delantales; quitar el polvo con un paño o plumero; barrer con escoba; cortar con tijeras de extremos redondos, con cuchillo(sin afilar); encender y apagar una fósforo o una vela; poner la mesa y trabajar en la cocina pelando las papas, zanahorias; trabajar en el jardín cogiendo frutas y verduras, arrancando malas hierbas, recogiendo hojas...; y también, cuidar a los animales como pueden ser los pájaros, las tortugas, las gallinas(recoger los huevos), los peces...






Los que se orientan a los Cuidados de la persona.
En este caso, algunas de las tareas que se pueden llevar a cabo son: abrochar y desabrochar zapatos, vestidos, delantales; vestirse y desvestirse doblando la ropa correctamente; lavarse las manos, los dientes, bañarse, peinarse...; cepillar vestidos quitándole las manchas, cepillar el pelo; limpiar los zapatos y comportarse en la mesa.



Es muy importante recalcar que todos los ejercicios que se lleven a cabo deberán desarrollarse con objetos y materiales adaptados a la altura y medida de los niños. Montessori disponía de una serie de elementos que se incluyen dentro del llamado material montessoriano. Éstos no faltaban nunca en el aula de Montessori, eran fundamentales: la escoba y la pala a la medida del niño, una palangana, una jarrita, un cubo pequeño, lavadero, fregadero, un bol pequeño, una pequeña regadera, delantal de goma, un cestito, bandeja, etc.



Las edades comprendidas entre los 2 y 4 1/2 años son las adecuadas para usar estos utensilios ya que es en la que se manifiesta necesidad de actividad e imitación de los adultos.

Veamos algunos ejemplos de dos acciones concretas para enseñárselas a los niños sobre el cuidado del ambiente y también un ejemplo sobre los cuidados de la persona:

El traslado de una silla de un lugar a otro, lleva consigo la realización, por parte del niño, de los siguientes pasos:

1-Coger la silla con las dos manos.
2-Levantarla ligeramente del suelo.
3-Llevarla al lugar deseado manteniéndola levantada y mirando en línea recta delante de sí mismo para evitar tropezar con las personas o con las cosas.
4-Depositarla en el suelo lentamente, empezando por la pata posterior más cerca de sí, después la más alejada y luego las dos patas delanteras.
5-Sentarse con los pies puestos en el suelo.
6-Levantarse sin apoyarse en el mueble próximo ni mover la silla, sobre todo si se está delante de la mesa, hay que pasar entre la silla y la mesa sin tocar ninguna de las dos.
7-La silla ha de colocarse de nuevo ante la mesa, coger con las dos manos el respaldo, levantar la silla despacio, colocarla bajo la mesa comenzando por las patas delanteras y siguiendo por las traseras.


Verter agua, es una actividad en la que se ejercita la motricidad del niño. Los materiales que hay que tener presentes para realizarla son:
platito con reborde alto
jarrita de vidrio
dos vasos que tengan una línea marcada y si no la tiene la debemos de dibujar nosotros mismos para que el niño al verter el agua no sobrepase esa línea y así el agua no rebose del vaso.
También son necesarios una esponja pequeña y un cubo. 

Los pasos a seguir son estos:

1-Coger la jarrita con la mano
2-Levantarla y ponerla encima del vaso sin tocarlo
3-Verter lentamente el agua hasta la línea fijada
4-Secar la última gota que quede en el pico
Es conveniente decirle al niño que cuando los vasos estén llenos, hay que vaciarlos en el cubo y que hay que poner todo en su sitio bien colocado como estaba antes de hacer la actividad. Se recomienda que el agua esté coloreada para, de este modo, facilitar a los niños la comprobación de sus errores. También, cambiar cada día el color del agua.

Abrochar y desabrochar botones grandes, para abrochar hay que tomar la ropa con la mano. A continuación, coger el botón con la mano derecha e introducirlo en el ojal. Repetir el mismo procedimiento para cada botón. Por último, tomar cada pieza de ropa con las dos manos y abrir los cierres para desabrochar.

María Montessori descubrió que cuando el niño está ocupado en tareas constructivas e interesantes para él, los problemas de disciplina desaparecían y existía un sentimiento de respeto mutuo entre los niños. Esto hará que las situaciones a las que se vaya a enfrentar le conduzcan al éxito y así, fortalecerá la confianza en sí mismo y la tolerancia a la frustración.
A los ejercicios del cuidado corporal como bañarse, cepillar el pelo, etc. le siguen los ejercicios referentes a las relaciones sociales como saludar, invitar, no interrumpir, presentarse, etc. Después vendría el control de movimientos, el desplazamiento (acompañado o no de la música). Y, finalmente, el silencio. 

El silencio es para el niño una cosa impresionante e incluso, misterioso porque le proporciona un distanciamiento en relación con el universo lleno de cosas tangibles en el que vive. Posiblemente le aporte conciencia de su individualidad y le ayude a situarse en el espacio.
La lección del silencio, es una de las innovaciones escolares del Método Montessori.
Es un hecho comprobado que se trata de actividades muy útiles para desarrollar la agudeza auditiva de los niños. Por ejemplo llamar a los niños en voz baja desde otra habitación diferente a la que estamos o también realizar tareas con un reloj escuchando el tic-tac en medio de un silencio absoluto que se hace en clase. Esto son pruebas puramente empíricas pero muy eficaces.
Montessori observaba que los niños se quedaban encantados, parecían quedar maravillados de un silencio conquistado por ellos mismos.
Por otro lado, es necesario destacar la Torre de Montessori, muy importante para el aprendizaje: “la torre nido”. Esta torre tiene un patrón perfecto; cubos de 1 a 10 cm de arista, una escala a la medida de su actividad. Es muy sencilla y bastante imitada en la actualidad. Responde únicamente a la noción de tamaño: volúmenes decrecientes, forma hueca y a veces, cubos desmontables. Aunque no sólo pueden tener forma de cubo sino también de vaso, cajita, cono... además los colores pueden ser diversos, con dibujos incorporados o no.



 La construcción básica que ha de realizar el niño cuando se le presenta una torre como esta es la siguiente:
El niño coge un cubo al azar y lo coloca sobre otro. Si la prueba tiene éxito, el niño continuará porque es la repetición mecánica de un ejercicio anterior. En cambio, si el cubo de abajo ha sido ocultado el niño reaccionará de manera extraordinaria e intervendrá su curiosidad. Retirará el cubo mal puesto y luego intentará repetir la experiencia con el resto de los elementos de la torre.
Llevando a cabo este ejercicio, se trabaja en el niño la búsqueda de equilibrio en el momento en que va superponiendo las distintas formas

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Karla Piccardo